La última ciudad…

Sabíamos que nos podría decepcionar, que podría deslumbrarnos, que sería una paliza en tan pocos días, sabíamos que Las Vegas no nos iba a dejar igual.

Y es que es una de esas ciudades que si te la pierdes, no pasa nada. Y si la conoces, vas a flipar. Nosotras flipamos para mal. Después de viajar dos días desde San Francisco haciendo noche de acampada libre al lado del rio y entre montañas, haciendo un fuego mientras compartíamos una botella de vino y churrascábamos salchichas pinchadas en un palo, vamos y llegamos a Las Vegas.

Indispensable el vino para calentarse.

Indispensable el vino para calentarse.

Buscando lugar para dormir.

Tantas cosas que te ecuentras en el camino...como este dinner tipo años 50

Tantas cosas que te ecuentras en el camino…como este dinner tipo años 50

O una ciudad fantasma al más puro estilo oeste americano.

O una ciudad fantasma al más puro estilo oeste americano.

Carreteras de 4 carriles en ambos sentidos, manadas de personas intentando cruzar la carretera, luces de neón, mega construcciones horteras…y nosotras dentro de este caos, conduciendo sin GPS y buscando nuestro hotel.

Después de una duchita en el único hotel en el que estuvimos durante todo el viaje por los Estados Unidos y saltar como niñas en la cama gigante, salimos a ver qué se cocía en la ciudad del juego.

Hay gente que dice que en Las Vegas han visto otros países,  ya no necesitan viajar...

Hay gente que dice que en Las Vegas han visto otros países, ya no necesitan viajar…

Nos superó.

Hoteles conectados entre sí en los que puedes perder la noción del tiempo mientras te dejas el dinero en el macro casino que encierra. Señoritas de compañía. Personas en cada esquina repartiendo tarjetas de señoritas del amor que se pueden presentar en tu hotel en 20 minutos. Tiendas de lujo. Bares y restaurantes con continuas happy hours. Gente en la calle pidiendo. Música. Anuncios que iluminan la calle pareciendo que es de día.

Hagan juego!

Hagan juego!

Hirió nuestra sensibilidad. Sin duda es el lugar más denigrante para el ser humano en el que hemos estado. Una aureola hortera y pasada de moda lo envuelve. Y para rematar la experiencia, de regreso nos comimos un atasco de cinco horas camino a Los Ángeles…gggggrrrrrr…el cual nos hizo parar en un barrio de la misma ciudad a eso de la 1:00 de la madrugada para dormir un poco en el mismo coche porque no podíamos más.

Pues dormimos de coña...

Pues dormimos de coña…

Pasados estos momentos que nos alegramos enormemente haber vivido, gozamos de nuestros últimos días en el continente americano. Como colofón, nos encontramos con amigos que nos hicieron conocer y disfrutar de Los Ángeles más de lo que preveíamos.

Ciudad gigantesca de mil y una carreteras, avenidas anchas de palmeras, la magía del cine en el aire, sueños y esperanzas, niños ricos sin saber qué hacer con el dinero…nos sorprendió especialmente que la ciudad parece un cúmulo de muchísimo barrios con etnias de todo el mundo. Puedes pasear por el barrio latino y creer que estás en México, existe un little tokio, un barrio mongol, un barrio filipino, un barrio coreano…y así podríamos no parar en horas.

Estas calles son tan míticas de Los Ángeles.

Estas calles son tan míticas de Los Ángeles.

Como recién salido del oeste salvaje.

Como recién salido del oeste salvaje.

No podía faltar.

No podía faltar.

El teatro chino donde se hacen los grandes estrenos.

El teatro chino donde se hacen los grandes estrenos.

La meca del cine tiene las clases bien marcadas. Solo un ejemplo: el transporte público es tan malo como en el resto de USA, pero para colmo, los adinerados de Beberly Hills se niegan a que el metro pase por su barrio por considerarlo de maleantes, originando un vacío considerable en las comunicaciones.

Los Ángeles no es para visitarlo, es para vivirlo, y eso hicimos gracias a nuestros amigos.

Gracias! Nos falta Tania aquí ;)

Gracias! Nos falta Tania aquí ;)

Y no, no vimos a ningún famoso, a pesar que escudriñabamos a la gente en los coches contiguos como si quisiéramos robarles.

Foto obligadísima.

Foto obligadísima.

No os lo creeréis pero, la última ciudad en nuestra lista de America, nos gustó, y mucho.

Los Ángeles...

Los Ángeles…

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San Francisco ¿ what else?

Varias personas de nuestro entorno nos habían dicho que San Francisco nos pega muchísimo para vivir. Pues sí, tiene la sofisticación, el rollito y la clase que nosotras derrochamos, asi que, ¡genial! ;)

Sin esperarlo, después de una curva acompañadas de tropecientos coches más, nos encontramos con el Golden Gate Bridge y lo atravesamos al grito de:

“Estamos pasando por el Golngueitbrich tía”

Aquí está la foto bonita, porque la del momento en que lo atravesamos está tan borrosa de la emoción, que nos da apuro enseñárosla.

Aquí está la foto bonita, porque la del momento en que lo atravesamos está tan borrosa de la emoción, que nos da apuro enseñárosla.

Fuimos a recalar en una casa situada entre la 24 y Valencia, traducido sería cerca del barrio latino (maravilloso como siempre) y Castro, el barrio más gay del mundo mundial. No en vano aquí comenzó el día y la marcha del orgullo gay tras una protesta multitudinaria en contra de la violencia homófoba.

Si no conocéis a Harvey Milk, os animamos a que indaguéis. Seann penn hace una extraordinaria interpretación en la película biográfica del susodicho, por si os interesa...

Si no conocéis a Harvey Milk, os animamos a que indaguéis. Seann penn hace una extraordinaria interpretación en la película biográfica del susodicho, por si os interesa…

Una parte del barrio de Castro.

Una parte del barrio de Castro.

San Francisco es para pasearla previos estiramientos, porque es grande como ella sola. Sinceramente creemos que el bus turístico es de gran ayuda en este lugar aunque esté en contra de nuestros principios, pero te da la posibilidad de tener una visión general de barrios céntricos pero periféricos a la vez, para luego elegir en cual de ellos perderte.

Cualquier barrio es lindo para pasear...

Cualquier barrio es lindo para pasear…

Nosotras nos perdimos tanto en Castro como en Haights. Éste último fue cuna del movimiento hippy setentero y todavía se puede ver pasear a algunos de los que se han quedado anclados en esa década y a los nuevos hippies, es decir, tirados pidiendo para beber o fumar marihuana.

Hippy forever.

Hippy forever.

En la costa oeste hay mucha gente en la calle. En los estados de esta costa, la gente sin techo recibe subsidio, cosa que no pasa en otras partes de Estados Unidos.

En la costa oeste hay mucha gente en la calle. En los estados de esta costa, la gente sin techo recibe subsidio, cosa que no pasa en otras partes de Estados Unidos.

No lo decimos nosotras, son tan honestos que en sus carteles lo escriben tal cual. Sin duda es un lugar mítico para conocer. Justamente al lado se encuentra el gigantesco Golden Gate Park, para hacer un picnic, alquilar una bici y recorrerlo, echarse una siesta, visitar toda la oferta cultural que encierra…los parques siempre son estupendos.

Si se quiere ir de compras el centro tiene de todo y a lo grande. Perfecto para aturdirse muchísimo. Cerca de él descubrimos el Chinatown más auténtico que hayamos pisado. ¡De repente estábamos en una calle de tiendas de alimentación de la misma China! Sorprendente viaje en el tiempo aquel.

¿Por qué pegan la carne al espejo estos chinos...?

¿Por qué pegan la carne al espejo estos chinos…?

Esta foto no tiene desperdicio.

Esta foto no tiene desperdicio.

Para viaje en el tiempo la visita a la cárcel de Alcatraz. Cara, muy cara (30$) pero las vistas desde la roca y la experiencia de recorrer esos pasillos, merecen la pena (¡30 dólares!)

La Roca.

La Roca.

Por si alguien dudaba de las aguas gélidas que rodean la ciudad...

Por si alguien dudaba de las aguas gélidas que rodean la ciudad…

San Francisco es muy bonita, tiene la clase que le falta a otras ciudades de Estados Unidos y conserva un aire retro difícil de explicar. Da la sensación de que no ha avanzado con el tiempo. Las casas y los locales no remodelados, manteniendo la estética y estructura de antaño es lo que trasmiten.

Casi nos volvemos locas al encontrar tiendas en las que puedes alquilar joyas cinematográficas raras, o librerias teletransportadas directamente de los setenta.

San Francisco. Volveríamos una y otra vez.

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Conversaciones de atasco.

Situación: cuatro horas paradas en un area de servicio de … Esperando que se descongestione un atasco de tres pares de narices. Dentro del coche, haciendo el pinopuente por aburrimiento.

-Marta: ¿Cuántas millas crees que llevamos recorridas?

-Marina: La ostia en verso. No sé, pero lo de ir a Canadá ha sido una matada.

-Marta: ¡Tres horas desde Seattle! ¡¿Cómo no íbamos a ir a Vancouver con lo linda que es?!

-Marina: Si que es muy lindo, la verdad. Lo que más me gusta son las zonas verdes que tiene en la misma ciudad como el parque Stanley, que eso es puro bosque, o cerca con el coche como el Lynn canyon. Es un lujo, ¡y gratis!

Nos cruzamos con un coyote en el Stanley Park. Va en serio.

Nos cruzamos con un coyote en el Stanley Park. Va en serio.

-Marta: Me ha sorprendido que de noche dé tanto miedito…hay zonas tan llenas de homeless y gente destruida por a saber que sustancia, que parece el video de Thriller.

-Marina: Ya…no sé si solo con dos días te haces a la idea de cómo es un lugar…eso sí, me quedo con ganas de explorar más Canadá. ¡Próximo viaje!

El barrio de Gastown.  Uno de los más bonitos y pijines de Vancouver.

El barrio de Gastown. Uno de los más bonitos y pijines de Vancouver.

Stanley Park.

Stanley Park.

Un pequeño skyline de Vancouver.

Un pequeño skyline de Vancouver

-Marta: Cuando viajemos con más presupuesto y sea verano para poder acampar gratis sin morir congeladas. Se ve un país muy tranquilo.

-Marina: Viajar desde allí hasta el norte de California, casi en los Redwood National Park fué una paliza considerable…¡no aprendemos!

-Marta: Bordear la costa oeste se merece tiempo y relax. Ahora, que la hemos trillado cosa mala.

La costa oeste.

La costa oeste.

-Marina: ¡Punto de cruz le hemos hecho! Se me erizan los pelos del cogote de pensar en esos pedazo de árboles…cuánta energía se sentía entre los redwoods…hacía tiempo que no me sentía tan energética. Maravilloso ese parque nacional.

Apabullante.

Apabullante.

-Marta: Y gratis. Eso sí que es un subidón.

(risas)

-Marina: Estábamos como locas por llegar a San Francisco después de buscarnos la vida en los National Forest para dormir ¿eh?

Alguno de los paisajes que nos hemos encontrado.

Alguno de los paisajes que nos hemos encontrado.

-Marta: Hombreeeeee…pues sí. ¿Pero y la de rutas nuevas que descubres que, eh?

-Marina: ¿Te refieres como la que nos hizo atravesar todo un campo de entrenamiento militar el cual probablemente estaba más que prohibido transitar?

-Marta: “Pa habernos disparao” un francotirador de esos…

-Marina: Bueno, sanas y salvas estamos. ¿Me puedes recordar por qué volvimos a alquilar un coche y nos adentramos en el desierto de nuevo? Es que después de cuatro horas de espera en este atasco se me ha olvidado (ironía máxima)

-Marta: Para conocer una de las ciudades más horribles, chocantes, denigrantes y absurdas con las que nos hemos encontrado.

-Marina: Gracias, me quedo más tranquila.

-Marta: ¿Llegaremos a destino?

-Marina: Yo con salir de este área de servicio soy feliz.

-Marta: Voy a llorar…

…Continuará…

 

Seattle mola

Seattle está en auge. Es la ciudad estadounidense en mayor expansión en los últimos años y la culpa la tiene google y Microsoft entre otros. Jóvenes cualificados de todo el país llegan a trabajar en empresas punteras y se nota en la calle.

Pike Market, el mercado más famoso de Seattle.

Pike Market, el mercado más famoso de Seattle.

Vista desde uno de los muchos ferrys públicos. ¡Obligado tomar uno!

Vista desde uno de los muchos ferrys públicos. ¡Obligado tomar uno!

El Needle Space, icono del skyline de Seattle.

El Needle Space, icono del skyline de Seattle.

Seattle mola. Con museos interesantes, galerías de arte, un centro bullicioso y unos alrededores ideales para olvidarte de todo lo que tenga que ver con la ciudad y su estrés, este rincón pegando con Canadá tiene muchos puntos de ser uno de esos sitios donde no te importaría vivir.

El National Park Olimpia

El National Park Olimpia

Mira que nos gusta una montaña...

Mira que nos gusta una montaña…

Algún día ahí arriba...

Algún día ahí arriba…

Pero claro, con más grados de temperatura y menos lluvia, si es que no se puede tener todo…

Tuvimos la suerte de disfrutar un domingo en la mañana del “food not bombs” que cada semana se realiza en un parque del centro. Se trata de la repartición de alimentos que no van a ser vendidos en algunos supermercados por estar próxima su fecha de caducidad, o tener algún desperfecto en el envase y por ello no lo pueden sacar a la venta pero está bien conservado. Y en el caso de la cosecha de los granjeros por excedentes que van a ser tirados. Una serie de voluntarios se encargan de la logística del evento a cambio de una donación voluntaria de los que reciben dicha comida, que puede ser cualquiera que pase por allí. Volvimos a casa de nuestros anfitriones con dos bolsas cada uno y ¡éramos seis!

Maravillosa iniciativa sin ánimo de lucro que aboga por dejar de malgastar tal y como lo hacemos.

Con la cocina repleta de alimentos frescos, nos pusimos a preparar las viandas para la excursión al parque natural de Olimpia.

Preparadas!

Preparadas!

Montañas nevadas desde las que puedes ver la isla de Victoria en Canadá, y bosques de árboles con mantos de musgo cubriéndolos que hacen que el invierno parezca más frio.

Bonitos días en Seattle, pero demasiado tiempo acompañadas.

El cuerpo nos pedía perdernos de nuevo las dos solitas, pero, ¿norte o sur?

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Muchas ganas y ningún destino

No saber hacia donde dirigirnos a partir de Nueva Orleans. Que una amiga te pase un contacto que saldrá con su coche de Nueva Orleans a Seattle en los días que tú estarás allí. Conocernos, congeniar y prepararnos para el gran road trip.

Y preparadas hay que estar para todo. ¿Pinchazo?

Y preparadas hay que estar para todo. ¿Pinchazo?

Atravesar Texas en un día para evitar malos momentos debido a las pegatinas que inundan la parte de atrás del coche referentes al derecho al aborto y los derechos de los homosexuales.

Y como este cartel, de todo tipo en Texas

Y como este cartel, de todo tipo en Texas

Atravesar Nuevo México.

Mucha nada.

 

Interesante paisaje

Interesante paisaje

Ser cuatro en el coche y dejar al cuarto pasajero para recoger a otro y su perro.

A Tommy lo dejamos en Nuevo México. Un chico para conocer mucho más

A Tommy lo dejamos en Nuevo México. Un chico para conocer mucho más

No nos conocemos de nada ninguno, solo compartimos gastos y viaje. Conversaciones interesantes. Somos más conscientes de que los americanos no escuchan, pero son buena gente.

Nos descubren Utah.

Sin palabras.

Utah!

Acampando en Utah!

Utah!

Utah!

Utah!

Utah! Bryce Canyon

Bryce Canyon...Utah!

Bryce Canyon…Utah!

El faro que tenemos detrás en una lunaza llena en UTAH! Bryce Canyon

El faro que tenemos detrás en una lunaza llena en UTAH! Bryce Canyon

Desierto en Utah

Desierto en Utah

Conducimos mucho.

Paramos mucho.

Aprovechando la parada para secar la tienda después de la tormenta nocturna...

Aprovechando la parada para secar la tienda después de la tormenta nocturna…

Comemos mucho y poco también.

Un diner de esos donde la camarera no deja de servirte café hasta que empiezas a pegar votes en la mesa

Un diner de esos donde la camarera no deja de servirte café hasta que empiezas a pegar votes en la mesa

Carreteras...

Carreteras…

...de todo tipo

…de todo tipo

Nos duchamos poco.

Acampamos en el desierto y en bosques nacionales.

Pasamos frio.

Mucho frio.

Muchos de estos en la carretera, pero no era viaje de Moteles

Muchos de estos en la carretera, pero no era viaje de Moteles

Aprendemos trucos de buen boyscout. Aprendemos que cada estado tiene sus propias leyes, como que en Oregón está prohibido poner tú misma gasolina en tu coche, y que en Colorado está prohibido vivir tres chicas o más en la misma casa para prevenir la prostitución (?!?!) y que es común en todo el país la prohibición de amantar a tu hijo en público (¡oh dios mio una teta! pero si tiene una pistola en la mano no pasa nada)

Seis días en la carretera hablando, escuchando, observando, en los que llegamos a Seattle con un coche cargado a más no poder, con parte del esqueleto de una vaca encontrado en el desierto

La prueba...

La prueba…

con ganas de una cama y una ducha, pero con tristeza de acabar un viaje con personas de esas que te encuentras en el camino, y que de alguna manera te hacen reflexionar sobre tí misma.

Gracias una vez más por la experiencia

Gracias una vez más por la experiencia

Parecía que nuestro hambre de carretera estaba cubierto, hasta que se nos giró de nuevo…

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